Un abrazo amable el recibido por las calles de Madrid. Pasear sin rumbo merece la pena, siempre conocerás nuevos lugares y algunos de ellos te acogerán a la tranquilidad y evasión del pensamiento.
Quiero deambular una noche por Madrid, una noche contigo, con las miradas despreocupadas de las millones de bombillas, y con el frío encogiéndonos los huesos. Y con los brazos rodeando las maravillas de la noche. Devolviéndonos cada una de las sonrisas por cada comentario suspicaz y sobretodo...
REÍR Y SOÑAR.